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21.6.09

Perla Oriental y sus vecinos rascacielos

La Perla Oriental es otro de esos edificios intrigantes del mundo, un símbolo de desarrollo suprahumano como sólo los chinos saben. En tan sólo 17 años Shanghai se convirtió en uno de los centros de comercio y finanzas más importantes de Asia y el mundo y sus edificios lo ostentan gustosos. Cualquier ciudad que quiera ser un monstruo económico mundial debe tener edificios extraños, altos, futuristas, inteligentes... Shanghai tiene muchos.
temprano en la mañana...llegando a Pudong, el centro financiero.
Dos de los monstruos de Pudong: A la izquierda Shanghai World Financial Center, el sexto edificio más alto del mundo, 492 metros, inaugurado en 2008. A la derecha el Jin Mao building, 421 metros, 1998,
Primer encuentro con la famosa Perla Oriental, la tercera torre de tele más alta del mundo, 350 metros, 1995

Pero antes de ir a explorarla Chris Tang, mi acompañante y guía de turistas en una ciudad de más de 20 millones de habitantes donde quizá dos o tres hablan inglés y sólo para decirte "bag lui güiton, dolche gabana, chanel, chip plais, chip", me llevó a desayunar noodles acompañados de una deliciosa malteada de nada más y nada menos que té verde! soy fan.
Luego la descarga necesaria se complicó cada vez en China porque casi todos los baños son así:


Complicado, complicado...

Y ahí estaba... enmedio de una atmósfera fría que calaba los huesos, cuchicheos y letras incomprensibles... el rosa es fascinante.

Con una gota de agua gigante feliz con copete en la entrada de la torre.
Y bien, por dentro no es nada impresionante. De hecho me parece muy caro el boleto para subir pero vale la pena porque ahora ya sé cómo luce. Te reciben unas edecanes con uniforme de saco rojo y peluche en cada elevador y dan una explicación en chino y luego en inglés chinoso que repiten como grabadoras. A pesar de lucir tan futurísta por fuera, por dentro la Perla Oriental parece polvosa, necesita pintura y que le reemplacen algunas ventanas rosas. Hay una exposición bastante escueta de objetos cuya razón de ser no comprendí como un abanico español y una escultura japonesa, pero todo es como que made in china y luego las firmas de unos presidentes y... es más ya ni me acuerdo bien. También venden baratijas de souvenirs a precios para nada made in china. Eso sí, la vista estaba impresionante... mis fotos son muy malas pero algo es algo.



Luego subimos al Space Module que es la tercera y última esfera...


Y finalmente hay una parte con atracciones para toda la familia, una mini roller coaster, simuladores espaciales según, juegos de video, comida rápida y helados... ah si, y lucecitas de colores.
Rollercoaster!! (cero adrenalina, por cierto -_- nosotros creíamos que subiría y bajaría por los 300 metros de altura de la torre y que habría ondas espaciales y que la mafia china y que aja...)
Esto sólo fue un debraye chino
yeah! con uno de los Fuwa, HuanHuan (jajaja) que representa la llama olímpica y la pasión por el deporte segun esto...
Atrás, Hello Kitty con la torre.
En mi mano, una bebida enlatada de dudosa procedencia. Estaba buena!

Mr. Chris Tang trabaja conmigo y fue el héroe de este viaje, lo volvió divertido y fácil, es un chino poco usual por su estatura, su inglés sin acento y sobretodo porque a pesar de haber estado en su ciudad natal por sólo 24 horas, prefirió enseñarme la ciudad que ir con su gente... sniff

Xié Xié Chris!

Shanghai, China

Febrero 2009

21.5.09

Un jour, on est allée à Paris..






La primera vez que se va a París, lo más probable es que uno querrá ver esa torre tan famosa y visitada, treparla, tratar de entender por qué es todo un fenómeno monumental y tomarse alguna foto.

París, cósmicamente, fue la primera ciudad de otro país que visité cuando empecé a viajar. Cósmicamente porque siempre quise ir a Francia, porque una de las personas más especiales para mí vive ahí, porque no la escogí yo, me la asignaron y porque ¿quién no quiere ir a Paris?

Cuando el avión empezó su descenso, se me salían las lagrimitas. Cuando tocamos tierra, no lo podía creer... es un sentimiento único.

Así que... estar frente a la Torre Eiffel y ver su monstruosa estructura de acero es una representación de todo eso, del deseo de estar en un lugar que todo mundo ha visto en un libro o en la tele, de que la verdad para muchos, incluyéndome, poder estar en un lugar al que te ha costado trabajo llegar por la razón que sea, es una felicidad suprema. En mi experiencia, los lugares pierden su nombre cuando estoy ahí... los lugares se vuelven nudos en un tejido inmenso sobre el que se camina o se flota o se vuela.

Así que... mi respuesta a qué se siente estar ahí es que no es Paris ni su torre, pero es la emoción de encontrarse en el tejido un nudo que cobra fuerza con la energía de la gente que lo teje cada día desde mucho antes que uno llegara y por fin, en el segundo de vida que me tocó pasar por aquí, hacer fluir la energía un poco más. También se siente un poco de impaciencia porque hay mucha fila para entrar, mucho frío si vas en otoño y vas al mirador donde hace muchísimo aire helado y un poco de ñáñaras porque el aire mueve la torre de un lado a otro y se percibe perfecto la oscilación.

Pequeños detalles que llamaron mi atención:

El costo de la entrada depende de hasta dónde quieras subir y cómo: por elevador al primer piso cuesta 4 euros, al segundo 8 y al tercero 12. A patín, 4 euros si tienes más de 25 y buena condición física pero sólo se puede ir hasta el segundo piso así.

En el invierno del 2004 hubo una pista de patinaje sobre hielo allá arriba.

De noche le ponen luces de colores.

El elevador es anaranjado, como el metro del df y se mueve como en diagonal.

Sirve como antenota pal radio y la tele.


Las imágenes...



















Au revoir p'tite tour.
Paris, Francia
Octubre 2008